lunes, 31 de marzo de 2014

Regreso de vacaciones...

   Ya se me acabaron las vacaciones, sólo dejé un par de días para cuando los pueda necesitar, lo que sea, algo saldrá. Pero fuera de eso, a darle con la vida en rosa mexicano.


   La constante en la vida es la muerte, no es un caso curioso pues todo lo sabemos, todos hacemos como que no tememos, o hacemos cómo que nunca nos va a pasar.

   Pues bien, la muerte estará presente en todas partes, para traer más vida... pero ahora vamos a algo más sencillo: el día de nuestro cumpleaños.

   Quizá no sea tan sencillo como parece, pues digo, a todos nos mueve algo nuestro cumpleaños, o al menos a la mayoría de nosotros, pero, al igual que celebrar año nuevo ¿tenémos razón de celebrar el hecho de que sobrevivir un año sin morir? ¿tenemos razón para deprimirnos por sobrevivir durante el lapso que tardó el planeta en darle la vuelta al sol?

   Mientras nos canten las mañanitas (o feliz cumpleaños, cuál sea que sea tu caso). Siempre estamos viendo las caras de todos o viendo al vacío, uno quiere interrumpir y decir '¡ya basta!' pero tenemos que aguantar... ¿porqué? ¿por ser empáticos? ¿para demostrar que apreciamos el esfuerzo de quienes hacen tal cosa por nosotros? ¿porqué?

   Fuera de las canciones de felicitación y la felicitaciones mismas -a las que siempre respondemos con un 'gracias'-, creo que deberíamos estar un poco alegres al respecto, no por el hecho de haber 'sobrevivido' sino porque logramos reunir a personas que nos importan y quizá a algunas a las que no les tenemos aprecio, pero igual están ahí, formando parte de nuestras vidas para bien o para mal.

   Somos un todo, desprendidos de una enseñanza familiar. Somos nuestra familia mientras caminamos, mientras comemos, mientras hablamos, mientras trabajamos. Somos nuestra familia y al mismo tiempo, somos lo que nuestra familia nos permitió ser.

   Apreciemos pues esta vida que está en tantos tonos de rosa, que el mexicano es mi favorito... no el color, sino lo que ser mexicano significa para mi.