miércoles, 16 de julio de 2014

¿A dónde vamos a parar?

  Porque todo tiene un sentido en esta vida... incluso cuando parece no tenerlo... lo tiene, ese es su sentido, no tenerlo.

   ¿A dónde vamos a parar? Hay mucho que uno podría decir de política sin mencionar a ningún funcionario o aspirante a funcionario público. Así que no perderé el tiempo ahí.

   Todo lo que México representa para los mexicanos es orgullo, es la Virgen de Guadalupe, es santiguarse ante una Iglesia o antes de un partido de fútbol. Entonces... ¿Qué hacemos como indiorantes? (con el debido respeto a todas las etnias, es sólo una expresión). Hay tanto país, tanto México para los mexicanos, tantas posibilidades de hacer y deshacer, de organizar y desorganizar; pero seguimos metidos en un conformismo que nos lleva al declive como país.

   Platicando con un amigo, veíamos formas de ser un mejor país. Todo radicaba en ser un mejor mexicano. Las vertientes era: 1-Educar y culturizar a las masas para que el cambio venga en aproximadamente cuatro o cinco generaciones; y 2-Un golpe ciudadano a nuestras instituciones gubernamentales.

   Educar y culturizar es bien sabido que siempre será una opción, la correcta. Pero con el sistema educativo que poseemos, simplemente se están creando empleados, se están creando borregos. Entonces lo correcto en esta situación es educar en nuestros hogares, mostrarles el mundo a nuestros hijos, que sean capaces de tomar decisiones solos y que sepan cuándo pedir ayuda.
   También está la posibilidad de que los profesores hagan su plan de estudios fuera del sistema. Pero surgen varios problemas: Se necesita seguimiento a los alumnos, se necesita apoyo de otros profesores, se necesita seguimiento nuevamente a los alumnos.
   Como decía hace unos momentos, la educación debe empezar en casa, todos lo sabemos. El profesor ya no es una figura de autoridad, es simplemente un instructor ahora y eso está mal. Se está educando a los hijos a faltar el respeto a todo, a cuestionar todo pero sin bases, solamente a preguntar por joder, eso considero malo. Está bien, pregunta si tienes dudas, pregunta fundamentando tu pregunta, pero no por estar fregando nada más, porque quieran tener la razón.

   Fuera del sistema educativo y la utópica idea de hacerlo bien, un golpe ciudadano a las instancias gubernamentales es (o era) otra opción.
   Todos necesitamos una deidad, es la naturaleza humana. Creer que hay algo más allá de nosotros. Pero creer en eso no significa conformarnos con lo que hay. Que nos hagan creer que no podemos aspirar a más. Un golpe ciudadano podría acelerar las cosas pero la pregunta es ¿quién está dispuesto a ello? ¿quién se siente preparado para dirigir a una nación? ¿existe alguien con alto sentido de ética y moral para eso? quizá no... pero si hay personas que no son capaces de dirigir a una nación pero si para admitir que necesitan asesoría. Personas que elegirán el bien del pueblo antes que el propio a través de asesores, a través de quizá amigos, pero amigos capaces en términos que uno no está preparado para enfrentar.
   ¿Quién entonces? Después de un golpe ciudadano, sigue el reorganizar y depurar. Los brazos de la corrupción son tan grandes como el gobierno mismo. Será una tarea ardua, habrá por los siglos de los siglos corrupción, pero yo estoy dispuesto a aceptar a un dictador loco que se beneficie medianamente con el pueblo, a un puñado de locos que se quieren hacer de toda la riqueza nacional. He dicho.

miércoles, 14 de mayo de 2014

Dildo... ahora DLD

Vivir una vida rutinaria, lo cotidiano de todos los días es agotador pero cómodo.
Digo, no podemos pedir mucho si seguimos en lo mismo, haciendo siempre una y otra vez lo mismo, la forma en la que hablamos, comemos, bebemos, trabajamos, lo que vemos en televisión, la música que escuchamos, las estaciones de radio, las personas con las que convivimos.
Es cómodo, el hecho de no tener que elegir.
Todas las personas, cuando se les toca el nervio ese, de volverse esclavos, de pertenecer a una dictadura o incluso la misma idea de Dios, con el concepto ese que dice que él ya sabe que haremos, que decisiones tomamos, antes que nosotros las sepamos; se vuelve una controversia, el hecho de querer elegir, o la ilusión de elegir.
¿Qué es diferente? ¿Qué si yo decido no ir a trabajar el día de hoy, no lo haré? pero... ¿y las deudas? ¿y la comida? ¡Claro! tomaremos esa decisión una vez al año quizá, pero seguiremos en la rutina.
Entonces ¿cuál es la molestia al respecto? ¿no sería mejor una dictadura? no tendríamos que preocuparnos por lo que el país hace por nosotros, ni nada, solo trabajar y descansar. Trabajar y descansar...
Vamos a hacer las cosas correctas, podría ser, pero ¿qué es lo correcto?
Yo puedo elegir cosas pequeñas, que ropa usar o cual no, claro, yo que si puedo, que tengo ropa para elegir, pero será la misma, siempre será la misma. Entonces ¿para que quiero elegir?. Es un martirio elegir, a menos que seas una persona decidida, ¿y cómo te vuelves una persona decidida?
Conócete primero, aprende de ti, aprende de lo que haces, de lo que te gusta, indaga más en porque lo que te gusta te gusta. Es la única forma, hay que deshacerse de aquellas ideas de "porque así me enseñaron mis papás, así lo he venido haciendo toda la vida" Entonces, toda la vida seremos un eco de nuestros antepasados.
Una vez que logremos un poco de auto consciencia será tiempo de explorar y experimentar.
No digo que "adelante, es hora de robar, matar, violar" ni nada de eso; será hora de probar nuestros límites y destrezas, para nuestro bien, para bien de la humanidad, para hacer de nosotros mismos y de nuestra sociedad, no una utopía, sino algo que realmente vele por el bien de nuestra sociedad y de nosotros como humanos.


Como punto final.... Dildo ahora DLD, es la misma.

lunes, 31 de marzo de 2014

Regreso de vacaciones...

   Ya se me acabaron las vacaciones, sólo dejé un par de días para cuando los pueda necesitar, lo que sea, algo saldrá. Pero fuera de eso, a darle con la vida en rosa mexicano.


   La constante en la vida es la muerte, no es un caso curioso pues todo lo sabemos, todos hacemos como que no tememos, o hacemos cómo que nunca nos va a pasar.

   Pues bien, la muerte estará presente en todas partes, para traer más vida... pero ahora vamos a algo más sencillo: el día de nuestro cumpleaños.

   Quizá no sea tan sencillo como parece, pues digo, a todos nos mueve algo nuestro cumpleaños, o al menos a la mayoría de nosotros, pero, al igual que celebrar año nuevo ¿tenémos razón de celebrar el hecho de que sobrevivir un año sin morir? ¿tenemos razón para deprimirnos por sobrevivir durante el lapso que tardó el planeta en darle la vuelta al sol?

   Mientras nos canten las mañanitas (o feliz cumpleaños, cuál sea que sea tu caso). Siempre estamos viendo las caras de todos o viendo al vacío, uno quiere interrumpir y decir '¡ya basta!' pero tenemos que aguantar... ¿porqué? ¿por ser empáticos? ¿para demostrar que apreciamos el esfuerzo de quienes hacen tal cosa por nosotros? ¿porqué?

   Fuera de las canciones de felicitación y la felicitaciones mismas -a las que siempre respondemos con un 'gracias'-, creo que deberíamos estar un poco alegres al respecto, no por el hecho de haber 'sobrevivido' sino porque logramos reunir a personas que nos importan y quizá a algunas a las que no les tenemos aprecio, pero igual están ahí, formando parte de nuestras vidas para bien o para mal.

   Somos un todo, desprendidos de una enseñanza familiar. Somos nuestra familia mientras caminamos, mientras comemos, mientras hablamos, mientras trabajamos. Somos nuestra familia y al mismo tiempo, somos lo que nuestra familia nos permitió ser.

   Apreciemos pues esta vida que está en tantos tonos de rosa, que el mexicano es mi favorito... no el color, sino lo que ser mexicano significa para mi.